La poda de grandes árboles en altura es una de las tareas más delicadas y arriesgadas de la arboricultura profesional. Durante mucho tiempo, la poda en altura se ha resuelto mediante la trepa con cuerdas, una técnica eficaz pero muy exigente y sobre todo expuesta a riesgos importantes para el operario que realiza la poda. En los últimos años, la plataforma elevadora móvil de personal (PEMP) de brazo articulado se ha convertido en una alternativa cada vez más habitual por su seguridad, comodidad y productividad.
En este artículo vamos a ver en qué consiste la poda sobre plataforma articulada, qué ventajas ofrece, qué normativa la regula en España y cómo ejecutarla de forma segura y técnicamente correcta.
Qué es la poda sobre plataforma articulada y por qué gana terreno
La poda sobre plataforma consiste en acceder a la copa del árbol desde la cesta de una plataforma elevadora, en lugar de ascender trepando por el propio árbol El operario trabaja de pie sobre una cesta protegida y estabilizada, situada con precisión a la altura y distancia adecuadas desde donde se ejecutan los cortes de la poda. Esta forma de trabajo cambia por completo las condiciones de seguridad y ergonomía ya que elimina el esfuerzo del ascenso, ofrece una base estable y reduce la exposición a la caída propia de la trepa o a accidentes con la herramienta de trabajo como puede ser la motosierra.
Su auge responde a una combinación de factores como son la creciente exigencia en materia de prevención de riesgos laborales, la necesidad de ejecutar podas urbanas con rapidez y sin cortar el tráfico durante largos periodos, y la disponibilidad de equipos de alquiler de plataformas articuladas cada vez más versátiles. Para la empresa de jardinería, además, supone poder afrontar trabajos que antes requerían un trepador muy especializado, ampliando el tipo de proyectos que puede asumir con garantías.
Qué es un plataforma articulada
Una plataforma articulada es un equipo de elevación cuyo rasgo distintivo es un brazo formado por varias secciones que se mueven de manera independiente. Esta articulación permite extenderlo, retraerlo y, sobre todo, salvar obstáculos como pasar por encima o alrededor de ramas, muros o mobiliario urbano y llegar a puntos inaccesibles con un brazo recto. Su gran valor en arboricultura es que permite alcanzar zonas de difícil acceso e incluso ramas situadas por debajo del área de trabajo, algo muy útil en podas de reducción o de limpieza de copa.
Los modelos pueden ser diésel (más adecuados para exteriores y terrenos irregulares) o eléctricos, silenciosos y sin emisiones, para entornos sensibles. La altura de trabajo varía desde unos pocos metros hasta más de 40 metros según el modelo, lo que cubre desde el arbolado de porte medio hasta grandes ejemplares. La elección del equipo depende del acceso disponible hasta el árbol, del tipo de suelo, de la altura y la envergadura de la copa y de las restricciones ambientales del emplazamiento. Los equipos orientados a poda suelen incorporar nivelación automática para estabilizar en terrenos inclinados, cestas reforzadas que resisten el impacto de las ramas y mandos por pedal que liberan las manos del operario para manejar la sierra con seguridad.
Ventajas de la poda mediante plataforma elevadora frente a la trepa
Cuando el emplazamiento lo permite, la plataforma articulada aporta beneficios claros respecto a la trepa con cuerdas:
- Mayor seguridad: el operario trabaja sobre una base estable y protegida, con menor exposición a la caída a distinto nivel.
- Mayor facilidad de acceso a zonas complicadas o sin soporte seguro: el brazo articulado sortea obstáculos y llega a puntos difíciles de la copa.
- Menor fatiga: al eliminar el ascenso y el posicionamiento con cuerdas, se gana en resistencia y productividad a lo largo de la jornada.
- Rapidez y manos libres: reposicionar la cesta es sencillo, y los mandos por pedal permiten trabajar con ambas manos
La trepa, no obstante, seguirá siendo imprescindible en árboles sin acceso para la máquina, terrenos inestables o copas muy cerradas. En muchos trabajos ambas técnicas son complementarias.
Seguridad y normativa
El uso de PEMP para poda está sujeto a la normativa de prevención de riesgos laborales. La referencia central es el Real Decreto 1215/1997, sobre la utilización de los equipos de trabajo, de obligado cumplimiento y que exige formación adecuada del operario. La norma UNE-EN 280 define el diseño, la estabilidad y la clasificación de las plataformas, mientras que la UNE 58923 desarrolla la formación específica del operador. El INSST, por su parte, publica las Notas Técnicas de Prevención NTP 1039 y 1040 sobre el uso seguro de las PEMP, y la NTP 1120 sobre las técnicas de poda de árboles.
En la práctica, el trabajo seguro se apoya en varios puntos esenciales. Antes de elevar la cesta hay que revisar el terreno, nivelar la superficie de apoyo y desplegar los estabilizadores según el fabricante, además de comprobar el limitador de la máquina. La zona debe balizarse y señalizarse, cerrando el paso a personas sin protección para evitar accidentes por caída de objetos, y hay que identificar las líneas eléctricas próximas, respetando las distancias de seguridad y coordinando con la distribuidora el corte de corriente cuando sea necesario.
Durante el trabajo deben respetarse los límites del equipo. Las PEMP diseñadas según las normas EN son estables hasta velocidades de viento de 12,5 m/s (unos 45 km/h), un umbral que figura en la placa de seguridad y resulta especialmente crítico en poda, donde el ramaje ofrece gran superficie al viento. El operario debe llevar un arnés anticaídas de cuerpo completo con eslinga ajustable, anclado a los puntos de retención de la cesta; conviene recordar que este arnés no protege frente al vuelco de la máquina, sino frente a la proyección del trabajador fuera de la cesta. Nunca debe sobrecargarse la plataforma ni salir de la cesta en altura. Como equipo de protección se emplean casco (conforme a UNE-EN 397 o específico para altura), protección facial y ocular, guantes, pantalón anticorte y calzado con suela adherente.
Buenas prácticas de corte
Disponer de una base estable facilita la buena técnica, pero no la sustituye. Desde la cesta deben aplicarse los criterios arborícolas que garantizan una cicatrización correcta: cortes limpios respetando el cuello de la rama, sin dejar tocones ni cortar a ras del tronco. En ramas de cierto peso, el corte se realiza en varios tiempos (un corte inferior previo y después se realiza el superior) para evitar desgarros de corteza. En podas de reducción, se corta hasta una rama secundaria capaz de asumir el papel terminal, con un diámetro de al menos un tercio del de la rama eliminada. Y siempre debe controlarse la caída de los restos hacia una zona despejada y balizada, sin personas ni bienes debajo.
Como hemos podido comprobar, la poda en altura sobre plataforma articulada mejora de forma notable la seguridad y la eficiencia de los trabajos de poda frente a la tradicional trepa. Obviamente, para el uso eficaz y seguro de la plataforma elevadora será siempre necesario que exista acceso para la máquina y un terreno adecuado para estabilizarla.


